{"id":2470,"date":"2026-10-10T16:38:53","date_gmt":"2026-10-10T20:38:53","guid":{"rendered":"https:\/\/empleo809.do\/?p=2470"},"modified":"2026-10-10T16:38:54","modified_gmt":"2026-10-10T20:38:54","slug":"exigio-un-celular-de-lujo-y-humillo-a-su-madre-pero-las-maletas-en-la-puerta-le-dieron-la-leccion-mas-brutal-de-su-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/empleo809.do\/?p=2470","title":{"rendered":"Exigi\u00f3 un celular de lujo y humill\u00f3 a su madre, pero las maletas en la puerta le dieron la lecci\u00f3n m\u00e1s brutal de su vida"},"content":{"rendered":"<div id=\"ez-toc-container\" class=\"ez-toc-v2_0_88 counter-hierarchy ez-toc-counter ez-toc-grey ez-toc-container-direction\">\n<div class=\"ez-toc-title-container\">\n<p class=\"ez-toc-title\" style=\"cursor:inherit\">Tabla de Contenidos<\/p>\n<span class=\"ez-toc-title-toggle\"><a href=\"#\" class=\"ez-toc-pull-right ez-toc-btn ez-toc-btn-xs ez-toc-btn-default ez-toc-toggle\" aria-label=\"Alternar tabla de contenidos\"><span class=\"ez-toc-js-icon-con\"><span class=\"\"><span class=\"eztoc-hide\" style=\"display:none;\">Toggle<\/span><span class=\"ez-toc-icon-toggle-span\"><svg style=\"fill: #999;color:#999\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" class=\"list-377408\" width=\"20px\" height=\"20px\" viewBox=\"0 0 24 24\" fill=\"none\"><path d=\"M6 6H4v2h2V6zm14 0H8v2h12V6zM4 11h2v2H4v-2zm16 0H8v2h12v-2zM4 16h2v2H4v-2zm16 0H8v2h12v-2z\" fill=\"currentColor\"><\/path><\/svg><svg style=\"fill: #999;color:#999\" class=\"arrow-unsorted-368013\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" width=\"10px\" height=\"10px\" viewBox=\"0 0 24 24\" version=\"1.2\" baseProfile=\"tiny\"><path d=\"M18.2 9.3l-6.2-6.3-6.2 6.3c-.2.2-.3.4-.3.7s.1.5.3.7c.2.2.4.3.7.3h11c.3 0 .5-.1.7-.3.2-.2.3-.5.3-.7s-.1-.5-.3-.7zM5.8 14.7l6.2 6.3 6.2-6.3c.2-.2.3-.5.3-.7s-.1-.5-.3-.7c-.2-.2-.4-.3-.7-.3h-11c-.3 0-.5.1-.7.3-.2.2-.3.5-.3.7s.1.5.3.7z\"\/><\/svg><\/span><\/span><\/span><\/a><\/span><\/div>\n<nav><ul class='ez-toc-list ez-toc-list-level-1 ' ><li class='ez-toc-page-1 ez-toc-heading-level-2'><a class=\"ez-toc-link ez-toc-heading-1\" href=\"https:\/\/empleo809.do\/?p=2470\/#El_desprecio_y_la_destruccion_del_amor_incondicional\" >El desprecio y la destrucci\u00f3n del amor incondicional<\/a><\/li><li class='ez-toc-page-1 ez-toc-heading-level-2'><a class=\"ez-toc-link ez-toc-heading-2\" href=\"https:\/\/empleo809.do\/?p=2470\/#El_despertar_de_una_leona_y_el_fin_del_chantaje\" >El despertar de una leona y el fin del chantaje<\/a><\/li><li class='ez-toc-page-1 ez-toc-heading-level-2'><a class=\"ez-toc-link ez-toc-heading-3\" href=\"https:\/\/empleo809.do\/?p=2470\/#El_amargo_sabor_de_la_realidad_y_la_leccion_del_hambre\" >El amargo sabor de la realidad y la lecci\u00f3n del hambre<\/a><\/li><\/ul><\/nav><\/div>\n<figure class=\"wp-block-post-featured-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"768\" height=\"1376\" src=\"https:\/\/empleo809.do\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Man_screaming_at_woman_20261010163731.jpg\" class=\"attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image\" alt=\"\" style=\"object-fit:cover;\" srcset=\"https:\/\/empleo809.do\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Man_screaming_at_woman_20261010163731.jpg 768w, https:\/\/empleo809.do\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Man_screaming_at_woman_20261010163731-167x300.jpg 167w, https:\/\/empleo809.do\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Man_screaming_at_woman_20261010163731-572x1024.jpg 572w\" sizes=\"auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px\" \/><\/figure>\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\"><\/h1>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si llegaste hasta aqu\u00ed desde Facebook, seguramente se te revolvi\u00f3 el est\u00f3mago y sentiste la sangre hirviendo al ver el cinismo con el que este joven malagradecido pisoteaba el sudor y el sacrificio de la mujer que le dio la vida. Prep\u00e1rate, porque la aparente sumisi\u00f3n de esta madre estaba a punto de desaparecer, y la lecci\u00f3n de dignidad que le dio a su hijo arrogante es una historia de justicia implacable que te har\u00e1 aplaudir de pie.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El reloj marcaba casi la medianoche cuando Carmen finalmente gir\u00f3 la llave en la cerradura de su modesto departamento. Sus rodillas temblaban por el agotamiento y sus manos, \u00e1speras y agrietadas, ol\u00edan a cloro, amon\u00edaco y cera para pisos. Llevaba catorce horas seguidas limpiando inmensas casas en los barrios m\u00e1s exclusivos de la ciudad, un trabajo f\u00edsicamente devastador que realizaba sin quejarse ni un solo d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo ese sacrificio ten\u00eda un \u00fanico prop\u00f3sito: su hijo Diego, quien acababa de cumplir dieciocho a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Carmen entr\u00f3 a la peque\u00f1a sala de estar sosteniendo una caja rectangular envuelta en papel de regalo brillante. Hab\u00eda ahorrado d\u00f3lar tras d\u00f3lar durante los \u00faltimos seis meses, priv\u00e1ndose de comprarse zapatos nuevos o medicinas para el dolor de espalda, solo para comprarle a su hijo un tel\u00e9fono inteligente de gama media. No era el equipo m\u00e1s caro del mercado, pero era nuevo, r\u00e1pido y representaba el esfuerzo de miles de pisos tallados de rodillas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Diego estaba recostado en el sof\u00e1, iluminado por la luz del televisor, vistiendo ropa de marca que Carmen hab\u00eda comprado a plazos. Ni siquiera se levant\u00f3 para recibirla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abFeliz cumplea\u00f1os, mi amor\u00bb, susurr\u00f3 Carmen, extendiendo la caja con una sonrisa agotada pero llena de una ilusi\u00f3n inmensa. \u00abS\u00e9 que necesitabas un tel\u00e9fono nuevo para la universidad. Espero que te guste\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><span class=\"ez-toc-section\" id=\"El_desprecio_y_la_destruccion_del_amor_incondicional\"><\/span>El desprecio y la destrucci\u00f3n del amor incondicional<span class=\"ez-toc-section-end\"><\/span><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Diego arrebat\u00f3 la caja de las manos de su madre sin decir gracias. Rompi\u00f3 el papel de regalo con agresividad y, al ver la marca y el modelo del tel\u00e9fono, su rostro se desfigur\u00f3 en una mueca de absoluto asco y repulsi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00ab\u00bfMe est\u00e1s tomando el pelo?\u00bb, sise\u00f3 el joven, poni\u00e9ndose de pie de un salto. \u00ab\u00bfQu\u00e9 es esta basura, mam\u00e1? \u00a1Te dije claramente que quer\u00eda el modelo Pro Max de mil quinientos d\u00f3lares! \u00a1Todos mis amigos tienen uno, soy el \u00fanico perdedor que anda con aparatos baratos!\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Carmen sinti\u00f3 un nudo afilado en la garganta. \u00abHijo, ese tel\u00e9fono cost\u00f3 cuatrocientos d\u00f3lares&#8230; es todo lo que pude juntar. Hice horas extras, limpi\u00e9 tres casas hoy&#8230;\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00ab\u00a1Pues debiste limpiar diez!\u00bb, le grit\u00f3 Diego, con una crueldad que le hel\u00f3 la sangre a su propia madre. \u00ab\u00a1Por eso eres una mediocre! Eres una simple sirvienta que huele a basura y a cloro todos los d\u00edas, y quieres que yo tambi\u00e9n viva en la miseria\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con un movimiento violento e impulsivo, el joven arrogante arroj\u00f3 la caja contra la pared de la sala. El sonido del tel\u00e9fono estrell\u00e1ndose contra el suelo y la pantalla haci\u00e9ndose a\u00f1icos reson\u00f3 como un disparo en el silencio del departamento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Carmen mir\u00f3 el cristal roto esparcido por el suelo. Ese cristal no era solo un aparato electr\u00f3nico; eran sus madrugadas, su dolor de espalda, su sudor y su amor incondicional, todo pisoteado por un tirano al que ella misma hab\u00eda criado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abSi no vas ma\u00f1ana mismo a endeudarte para comprarme el tel\u00e9fono que merezco, me largo de esta casa\u00bb, amenaz\u00f3 Diego, cruz\u00e1ndose de brazos, utilizando la t\u00e1ctica de manipulaci\u00f3n que siempre le hab\u00eda funcionado. Cre\u00eda que su madre, como siempre, romper\u00eda a llorar y le suplicar\u00eda que no la abandonara.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><span class=\"ez-toc-section\" id=\"El_despertar_de_una_leona_y_el_fin_del_chantaje\"><\/span>El despertar de una leona y el fin del chantaje<span class=\"ez-toc-section-end\"><\/span><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero esta vez, algo se rompi\u00f3 dentro de Carmen. La madre asustada y sumisa, dispuesta a tolerar cualquier abuso con tal de no perder el amor de su hijo, desapareci\u00f3 por completo. Las l\u00e1grimas que amenazaban con salir de sus ojos se evaporaron, reemplazadas por una g\u00e9lida, absoluta y aterradora claridad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Carmen se enderez\u00f3. El cansancio desapareci\u00f3 de sus hombros. Mir\u00f3 los restos del tel\u00e9fono en el suelo y luego clav\u00f3 sus ojos en el joven arrogante.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abNo tienes que esperar a ma\u00f1ana, Diego\u00bb, pronunci\u00f3 Carmen. Su voz no temblaba; era un bloque de hielo puro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Diego frunci\u00f3 el ce\u00f1o, confundido por la falta de l\u00e1grimas. \u00ab\u00bfQu\u00e9 dijiste?\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin responderle, Carmen camin\u00f3 a paso firme hacia la habitaci\u00f3n de su hijo. Abri\u00f3 el armario, sac\u00f3 dos inmensas bolsas negras de basura para jard\u00edn y comenz\u00f3 a arrojar dentro toda la ropa de marca, los zapatos costosos y los perfumes que ella hab\u00eda pagado con su sangre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00ab\u00a1Oye! \u00a1\u00bfQu\u00e9 diablos haces?! \u00a1No toques mis cosas!\u00bb, chill\u00f3 Diego, corriendo detr\u00e1s de ella e intentando arrebatarle las bolsas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Carmen se gir\u00f3 con tal fuerza y autoridad que el muchacho retrocedi\u00f3 por puro instinto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abDije que te vas. Ahora mismo\u00bb, sentenci\u00f3 la matriarca, cerrando la primera bolsa de un tir\u00f3n. \u00abDurante dieciocho a\u00f1os me arrastr\u00e9 por los pisos para que no te faltara nada. Te di ropa de rey mientras yo usaba zapatos rotos. Te di la mejor comida mientras yo cenaba las sobras. Y hoy, al verte romper mi esfuerzo y humillar mi trabajo, me di cuenta de mi peor fracaso: cri\u00e9 a un par\u00e1sito sin alma\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Carmen camin\u00f3 hacia la sala, abri\u00f3 la puerta principal de par en par y arroj\u00f3 las dos bolsas negras hacia el fr\u00edo pasillo del edificio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abPero&#8230; \u00a1es casi medianoche! \u00a1No tengo dinero, no tengo a d\u00f3nde ir!\u00bb, balbuce\u00f3 Diego, sintiendo por primera vez que hab\u00eda empujado a su madre m\u00e1s all\u00e1 del l\u00edmite del retorno. Su falsa valent\u00eda se estaba desmoronando a pedazos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abTienes amigos ricos, \u00bfno? Los mismos para los que necesitabas el tel\u00e9fono de lujo. Que te mantengan ellos\u00bb, respondi\u00f3 Carmen, extendiendo la mano abierta. \u00abDame las llaves de mi casa\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00ab\u00a1Mam\u00e1, est\u00e1s loca! \u00a1Es una broma, no me voy a ir!\u00bb, suplic\u00f3 el joven, empezando a temblar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abLas llaves, Diego\u00bb. La orden fue tan letal que el muchacho, con las manos temblorosas, sac\u00f3 el llavero de su bolsillo y se lo entreg\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Carmen lo empuj\u00f3 levemente por los hombros hacia el pasillo. \u00abDesde este segundo, el servicio de internet de tu tel\u00e9fono actual est\u00e1 cancelado. Tu mesada no existe. La calle te va a ense\u00f1ar a valorar el olor a cloro, muchacho\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La puerta se cerr\u00f3 con un golpe sordo, seguido por el sonido met\u00e1lico de la cerradura de seguridad. Diego se qued\u00f3 solo en el pasillo oscuro, acompa\u00f1ado \u00fanicamente por dos bolsas de basura.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><span class=\"ez-toc-section\" id=\"El_amargo_sabor_de_la_realidad_y_la_leccion_del_hambre\"><\/span>El amargo sabor de la realidad y la lecci\u00f3n del hambre<span class=\"ez-toc-section-end\"><\/span><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La primera noche, Diego durmi\u00f3 en el sof\u00e1 de uno de sus amigos adinerados, asegur\u00e1ndoles que su madre le rogar\u00eda que volviera al d\u00eda siguiente. Pero el tel\u00e9fono nunca son\u00f3. A los tres d\u00edas, la familia de su amigo le pidi\u00f3 cort\u00e9smente que se marchara.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A la semana, Diego hab\u00eda vendido sus tenis de marca por una fracci\u00f3n de su precio para poder comer comida r\u00e1pida. A los diez d\u00edas, sus \u00abamigos\u00bb dejaron de contestarle los mensajes al ver que ya no ten\u00eda dinero para invitar rondas ni pagar entradas a los clubes. Termin\u00f3 durmiendo en la fr\u00eda estaci\u00f3n de autobuses, abrazando su bolsa de ropa sucia, oliendo a sudor y sintiendo el est\u00f3mago rugir de hambre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fue entonces, tiritando de fr\u00edo a las dos de la ma\u00f1ana, cuando record\u00f3 las manos agrietadas de su madre. Record\u00f3 el olor a pino y cloro que tanto le repugnaba, d\u00e1ndose cuenta finalmente de que ese olor era el perfume del amor m\u00e1s puro que jam\u00e1s conocer\u00eda. \u00c9l no era un pr\u00edncipe; era un cobarde que hab\u00eda escupido en el \u00fanico plato seguro de su vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al amanecer del decimoquinto d\u00eda, Carmen abri\u00f3 la puerta de su departamento para salir a trabajar. Se detuvo en seco.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sentado en el suelo del pasillo, p\u00e1lido, sucio, desali\u00f1ado y llorando en silencio, estaba Diego. Al verla, el joven se arrodill\u00f3 sobre el asfalto. Ya no hab\u00eda arrogancia, ni exigencias, ni ropa de dise\u00f1ador limpia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abMam\u00e1&#8230; perd\u00f3name\u00bb, solloz\u00f3 Diego, con la voz rota, abraz\u00e1ndose a las rodillas de Carmen. \u00abTen\u00edas raz\u00f3n. Soy un par\u00e1sito. Fui un monstruo contigo. Por favor, te lo suplico, d\u00e9jame volver. Comer\u00e9 lo que sea, dormir\u00e9 en el suelo, pero no me dejes en la calle\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Carmen lo mir\u00f3 desde arriba. El dolor de madre quer\u00eda hacerla estallar en llanto y abrazarlo, pero la sabidur\u00eda de una mujer fuerte la mantuvo firme. Si ced\u00eda ahora, la lecci\u00f3n se perder\u00eda para siempre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abPuedes entrar, Diego\u00bb, dijo Carmen suavemente, haciendo que el muchacho soltara un suspiro de alivio monumental. \u00abPero las reglas cambiaron\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El joven levant\u00f3 la vista, dispuesto a aceptar lo que fuera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Carmen abri\u00f3 la puerta de un peque\u00f1o armario de limpieza y sac\u00f3 una cubeta con agua, una botella de cloro y un cepillo de cerdas duras. Los coloc\u00f3 frente a \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abEl tel\u00e9fono que rompiste te va a costar un mes de salario\u00bb, sentenci\u00f3 la madre, con una dignidad inquebrantable. \u00abHoy empiezas a trabajar conmigo. Vas a limpiar inodoros, vas a fregar pisos de rodillas hasta que te sangren los dedos, y vas a saber exactamente cu\u00e1nto pesa cada maldito d\u00f3lar que entra a esta casa. Porque aqu\u00ed ya no vive un ni\u00f1o caprichoso; aqu\u00ed va a vivir un hombre. \u00bfEntendido?\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Diego tom\u00f3 el cepillo con las manos temblorosas. Las l\u00e1grimas corr\u00edan por sus mejillas, pero esta vez no eran de berrinche, sino de gratitud genuina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abS\u00ed, mam\u00e1. Lo que t\u00fa digas\u00bb, respondi\u00f3 el muchacho, entrando al departamento por primera vez con la cabeza agachada y el ego completamente destruido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La vida nos demuestra que el amor incondicional de los padres no debe confundirse jam\u00e1s con sumisi\u00f3n. Quienes cr\u00edan tiranos d\u00e1ndoles todo sin exigirles nada a cambio, terminan siendo devorados por sus propios hijos. Pero a veces, el acto de amor m\u00e1s profundo, valiente y salvador que una madre puede hacer, es cerrar la puerta y permitir que la brutal frialdad del mundo real le rompa el ego a quien no supo valorar el calor de un hogar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfAlguna vez has presenciado c\u00f3mo la calle le da una lecci\u00f3n de humildad a un joven arrogante que lo ten\u00eda todo?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si llegaste hasta aqu\u00ed desde Facebook, seguramente se te revolvi\u00f3 el est\u00f3mago y sentiste la sangre hirviendo al ver el<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2471,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"colormag_page_container_layout":"default_layout","colormag_page_sidebar_layout":"default_layout","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-2470","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/empleo809.do\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2470","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/empleo809.do\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/empleo809.do\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/empleo809.do\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/empleo809.do\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2470"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/empleo809.do\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2470\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2472,"href":"https:\/\/empleo809.do\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2470\/revisions\/2472"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/empleo809.do\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/2471"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/empleo809.do\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2470"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/empleo809.do\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2470"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/empleo809.do\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2470"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}