{"id":1287,"date":"2026-09-23T05:18:43","date_gmt":"2026-09-23T05:18:43","guid":{"rendered":"https:\/\/empleo809.do\/?p=1287"},"modified":"2026-09-23T05:18:44","modified_gmt":"2026-09-23T05:18:44","slug":"el-hijo-le-sugirio-usar-la-escoba-para-volar-pero-el-secreto-que-destapo-la-nuera-fue-la-verdadera-estocada-final","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/empleo809.do\/?p=1287","title":{"rendered":"El hijo le sugiri\u00f3 usar la escoba para volar, pero el secreto que destap\u00f3 la nuera fue la verdadera estocada final"},"content":{"rendered":"<div id=\"ez-toc-container\" class=\"ez-toc-v2_0_88 counter-hierarchy ez-toc-counter ez-toc-grey ez-toc-container-direction\">\n<div class=\"ez-toc-title-container\">\n<p class=\"ez-toc-title\" style=\"cursor:inherit\">Tabla de Contenidos<\/p>\n<span class=\"ez-toc-title-toggle\"><a href=\"#\" class=\"ez-toc-pull-right ez-toc-btn ez-toc-btn-xs ez-toc-btn-default ez-toc-toggle\" aria-label=\"Alternar tabla de contenidos\"><span class=\"ez-toc-js-icon-con\"><span class=\"\"><span class=\"eztoc-hide\" style=\"display:none;\">Toggle<\/span><span class=\"ez-toc-icon-toggle-span\"><svg style=\"fill: #999;color:#999\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" class=\"list-377408\" width=\"20px\" height=\"20px\" viewBox=\"0 0 24 24\" fill=\"none\"><path d=\"M6 6H4v2h2V6zm14 0H8v2h12V6zM4 11h2v2H4v-2zm16 0H8v2h12v-2zM4 16h2v2H4v-2zm16 0H8v2h12v-2z\" fill=\"currentColor\"><\/path><\/svg><svg style=\"fill: #999;color:#999\" class=\"arrow-unsorted-368013\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" width=\"10px\" height=\"10px\" viewBox=\"0 0 24 24\" version=\"1.2\" baseProfile=\"tiny\"><path d=\"M18.2 9.3l-6.2-6.3-6.2 6.3c-.2.2-.3.4-.3.7s.1.5.3.7c.2.2.4.3.7.3h11c.3 0 .5-.1.7-.3.2-.2.3-.5.3-.7s-.1-.5-.3-.7zM5.8 14.7l6.2 6.3 6.2-6.3c.2-.2.3-.5.3-.7s-.1-.5-.3-.7c-.2-.2-.4-.3-.7-.3h-11c-.3 0-.5.1-.7.3-.2.2-.3.5-.3.7s.1.5.3.7z\"\/><\/svg><\/span><\/span><\/span><\/a><\/span><\/div>\n<nav><ul class='ez-toc-list ez-toc-list-level-1 ' ><li class='ez-toc-page-1 ez-toc-heading-level-2'><a class=\"ez-toc-link ez-toc-heading-1\" href=\"https:\/\/empleo809.do\/?p=1287\/#El_limite_de_la_paciencia_y_el_chiste_inesperado\" >El l\u00edmite de la paciencia y el chiste inesperado<\/a><\/li><li class='ez-toc-page-1 ez-toc-heading-level-2'><a class=\"ez-toc-link ez-toc-heading-2\" href=\"https:\/\/empleo809.do\/?p=1287\/#El_hallazgo_oscuro_debajo_del_colchon\" >El hallazgo oscuro debajo del colch\u00f3n<\/a><\/li><li class='ez-toc-page-1 ez-toc-heading-level-2'><a class=\"ez-toc-link ez-toc-heading-3\" href=\"https:\/\/empleo809.do\/?p=1287\/#La_leccion_magistral_y_el_vuelo_definitivo_de_la_bruja\" >La lecci\u00f3n magistral y el vuelo definitivo de la bruja<\/a><\/li><\/ul><\/nav><\/div>\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\"><\/h1>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si llegaste hasta aqu\u00ed desde Facebook, seguramente te quedaste riendo a carcajadas y con ganas de aplaudir ante la imagen de esa suegra entrometida con la escoba en la mano. Prep\u00e1rate, porque el chiste del hijo fue solo el comienzo de una explosi\u00f3n \u00e9pica; la verdad detr\u00e1s de las exigencias de esta se\u00f1ora y la magistral lecci\u00f3n que le dio la nuera, es una historia que te har\u00e1 saltar del asiento.<\/p>\n\n\n<figure class=\"wp-block-post-featured-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"768\" height=\"1376\" src=\"https:\/\/empleo809.do\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Woman_showing_smartphone_while_m\u2026_20260923011810.jpeg\" class=\"attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image\" alt=\"\" style=\"object-fit:cover;\" srcset=\"https:\/\/empleo809.do\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Woman_showing_smartphone_while_m\u2026_20260923011810.jpeg 768w, https:\/\/empleo809.do\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Woman_showing_smartphone_while_m\u2026_20260923011810-167x300.jpeg 167w, https:\/\/empleo809.do\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Woman_showing_smartphone_while_m\u2026_20260923011810-572x1024.jpeg 572w\" sizes=\"auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px\" \/><\/figure>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El ambiente en la sala de estar era tan tenso que parec\u00eda a punto de estallar en mil pedazos. De hecho, eso era exactamente lo que hab\u00eda ocurrido en la cocina apenas diez minutos antes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Do\u00f1a Carmen, una mujer que hab\u00eda convertido la manipulaci\u00f3n en un deporte ol\u00edmpico, acababa de estrellar contra el suelo la vajilla favorita de su nuera. No fue un accidente, fue un acto calculado y lleno de rencor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Seg\u00fan ella, los huevos revueltos que Valeria le hab\u00eda servido estaban \u00abdemasiado secos para su delicado paladar\u00bb. El sonido de la cer\u00e1mica rompi\u00e9ndose reson\u00f3 por toda la casa, despertando a Diego, quien baj\u00f3 las escaleras frot\u00e1ndose los ojos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La escena que Diego encontr\u00f3 en la sala era digna de una pel\u00edcula de terror y comedia absurda al mismo tiempo. Su madre estaba de pie en el centro de la alfombra, bloqueando el paso con una postura militar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Llevaba el rostro completamente cubierto por una espesa mascarilla de arcilla verde que ol\u00eda a azufre y menta barata. En la cabeza, una docena de enormes ruleros rosados tiraban de su cabello escaso, d\u00e1ndole un aspecto genuinamente espeluznante.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero lo m\u00e1s intimidante no era su aspecto, sino el arma que sosten\u00eda. Hab\u00eda agarrado la escoba de la cocina y la empu\u00f1aba como si fuera el cetro de una reina tirana, golpeando el suelo con el palo para exigir atenci\u00f3n inmediata.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00ab\u00a1Tu mujer es una in\u00fatil, Diego!\u00bb, gritaba Do\u00f1a Carmen, haciendo que la mascarilla verde se cuarteara alrededor de su boca. \u00ab\u00a1Exijo que me transfieras la mitad de su sueldo de este mes como compensaci\u00f3n por los malos tratos que recibo en esta casa!\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Valeria estaba de pie junto al marco de la puerta de la cocina. No lloraba, no gritaba, simplemente observaba a la mujer que hab\u00eda convertido sus \u00faltimos ocho meses en un aut\u00e9ntico infierno terrenal.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><span class=\"ez-toc-section\" id=\"El_limite_de_la_paciencia_y_el_chiste_inesperado\"><\/span>El l\u00edmite de la paciencia y el chiste inesperado<span class=\"ez-toc-section-end\"><\/span><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La historia de c\u00f3mo Do\u00f1a Carmen termin\u00f3 viviendo all\u00ed era un cl\u00e1sico cuento de manipulaci\u00f3n emocional. Hab\u00eda llegado llorando, asegurando que su apartamento necesitaba reparaciones urgentes por una tuber\u00eda rota y que solo se quedar\u00eda \u00abun par de semanitas\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esas dos semanas se hab\u00edan transformado en casi un a\u00f1o de tortura psicol\u00f3gica ininterrumpida. Valeria pagaba las facturas, cocinaba, limpiaba y trabajaba jornadas completas, mientras su suegra se dedicaba a criticarla desde el sof\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Diego, hasta ese momento, hab\u00eda jugado el papel del hijo mediador, intentando apagar los incendios sin confrontar a su madre. Pero esa ma\u00f1ana de domingo, al ver los platos que hab\u00edan sido un regalo de bodas hechos a\u00f1icos en el suelo, algo se rompi\u00f3 dentro de \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mir\u00f3 a su madre de arriba abajo. Vio la crema verde reseca que se descamaba y ca\u00eda sobre su alfombra limpia, los ruleros rid\u00edculos y la escoba que empu\u00f1aba con tanta soberbia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El silencio en la habitaci\u00f3n se prolong\u00f3 durante varios segundos, pesado y sofocante. Do\u00f1a Carmen esperaba que su hijo, como siempre, agachara la cabeza y rega\u00f1ara a su esposa para mantener la paz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero Diego solt\u00f3 un largo suspiro, se cruz\u00f3 de brazos y esboz\u00f3 una sonrisa cargada de un sarcasmo que jam\u00e1s hab\u00eda mostrado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abMam\u00e1, m\u00edrate en un espejo por un segundo\u00bb, le dijo Diego, con una calma que descoloc\u00f3 por completo a la anciana. \u00abTienes la cara verde, los pelos de punta y una escoba en la mano\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Do\u00f1a Carmen parpade\u00f3, confundida, sin entender hacia d\u00f3nde iba el comentario de su \u00abpeque\u00f1o rey\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abYa que est\u00e1s lista y tienes el transporte equipado, \u00bfpor qu\u00e9 no te subes a la escoba y te vas volando de mi casa de una maldita vez?\u00bb, solt\u00f3 Diego, estallando en una carcajada seca y liberadora.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El comentario fue un misil directo al enorme ego de la mujer. La mand\u00edbula de Do\u00f1a Carmen cay\u00f3 tan r\u00e1pido que un trozo grande de mascarilla verde se desprendi\u00f3 de su mejilla y aterriz\u00f3 en su zapato.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Valeria, que hab\u00eda estado a punto de perder los estribos, tuvo que llevarse una mano a la boca para ahogar una carcajada. Ver al hombre que amaba finalmente plantarle cara a su madre y defender su hogar fue el mejor regalo que pod\u00eda recibir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00ab\u00a1Eres un malagradecido!\u00bb, chill\u00f3 la suegra, apretando la escoba con tanta fuerza que sus nudillos se pusieron blancos. \u00ab\u00a1Yo te di la vida! \u00a1Todo el dinero que entra en esta casa me pertenece por derecho divino!\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><span class=\"ez-toc-section\" id=\"El_hallazgo_oscuro_debajo_del_colchon\"><\/span>El hallazgo oscuro debajo del colch\u00f3n<span class=\"ez-toc-section-end\"><\/span><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero el chiste de la escoba, aunque \u00e9pico, no era el verdadero cl\u00edmax de esta historia. Valeria no era el tipo de mujer que dejaba que las cosas se resolvieran solo con una broma sarc\u00e1stica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hab\u00eda una raz\u00f3n mucho m\u00e1s oscura y siniestra detr\u00e1s de la repentina exigencia de dinero de su suegra. Do\u00f1a Carmen no quer\u00eda la mitad del sueldo de Valeria por capricho; lo necesitaba con una urgencia aterradora.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00ab\u00bfQuieres hablar de dinero, Carmen?\u00bb, intervino Valeria por fin, dando un paso al frente. Su voz sonaba tan afilada y fr\u00eda que hizo que la anciana retrocediera instintivamente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Valeria meti\u00f3 la mano en el bolsillo de su pantal\u00f3n de pijama. Sac\u00f3 un sobre manila arrugado, con sellos rojos de \u00abURGENTE\u00bb y \u00abCOBRANZA EXTRAJUDICIAL\u00bb impresos en el frente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El rostro de la suegra, debajo de la crema verde, perdi\u00f3 todo el color. Reconoci\u00f3 ese sobre al instante; era el mismo que hab\u00eda estado escondiendo celosamente debajo de su colch\u00f3n durante las \u00faltimas tres semanas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abAyer por la tarde, mientras estabas en el sal\u00f3n de belleza gast\u00e1ndote nuestro dinero, fui a cambiar las s\u00e1banas de tu cama\u00bb, comenz\u00f3 a explicar Valeria, sin apartar la mirada de los ojos aterrorizados de la mujer. \u00abY encontr\u00e9 esto aplastado bajo tu almohada\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Diego frunci\u00f3 el ce\u00f1o, confundido, y se acerc\u00f3 a su esposa para tomar la carta. Al leer el remitente, su expresi\u00f3n de burla se transform\u00f3 en pura furia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No era una simple factura atrasada. Era una notificaci\u00f3n de embargo por una deuda colosal que superaba los quince mil d\u00f3lares, a nombre de Diego.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Do\u00f1a Carmen, aprovechando que viv\u00eda en la casa, hab\u00eda interceptado el correo durante meses. Hab\u00eda tomado una tarjeta de cr\u00e9dito preaprobada a nombre de su hijo, la hab\u00eda activado fingiendo ser su esposa y la hab\u00eda vaciado por completo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00ab\u00bfQu\u00e9 es esto, mam\u00e1?\u00bb, exigi\u00f3 Diego, con la voz temblando de rabia. \u00ab\u00bfQuince mil d\u00f3lares en el Casino Central? \u00bfMe robaste la identidad para pagar tus deudas de bingo?\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La imagen de la anciana dominante y exigente se desmoron\u00f3 en un abrir y cerrar de ojos. La escoba se resbal\u00f3 de sus manos temblorosas y cay\u00f3 al suelo con un ruido sordo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00ab\u00a1F-fue un error del banco!\u00bb, intent\u00f3 balbucear Do\u00f1a Carmen, retrocediendo hacia el pasillo. \u00ab\u00a1Yo iba a ganar el premio mayor y se los iba a devolver con intereses! \u00a1Por eso necesitaba el sueldo de esta in\u00fatil hoy mismo!\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><span class=\"ez-toc-section\" id=\"La_leccion_magistral_y_el_vuelo_definitivo_de_la_bruja\"><\/span>La lecci\u00f3n magistral y el vuelo definitivo de la bruja<span class=\"ez-toc-section-end\"><\/span><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Valeria no pod\u00eda creer el nivel de cinismo de la mujer que ten\u00eda enfrente. Hab\u00eda estado a punto de arruinar el cr\u00e9dito de su esposo, de dejarlos en la calle, y su \u00fanica soluci\u00f3n era extorsionar a su propia nuera exigi\u00e9ndole su salario a gritos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abTe pasaste ocho meses enteros restreg\u00e1ndome en la cara c\u00f3mo criaste a un verdadero rey\u00bb, dijo Valeria, acorralando a la anciana con la fuerza de su presencia. \u00abTe llenabas la boca diciendo que Diego era un hombre perfecto gracias a ti\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Valeria dio otro paso, obligando a su suegra a retroceder hasta chocar contra la pared del pasillo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abPero no lo criaste para que fuera un rey, Carmen. Lo criaste con la esperanza de convertirlo en tu cajero autom\u00e1tico personal, en tu esclavo de por vida\u00bb, sentenci\u00f3 la nuera, saboreando cada palabra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Do\u00f1a Carmen intent\u00f3 abrir la boca para defenderse, pero Valeria levant\u00f3 una mano, exigi\u00e9ndole silencio con una autoridad absoluta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abPor suerte, a pesar de tu p\u00e9simo ejemplo y tu ego\u00edsmo infinito, tu hijo decidi\u00f3 ser un hombre de verdad\u00bb, continu\u00f3 Valeria, se\u00f1alando a Diego, quien sosten\u00eda la carta con el rostro desencajado. \u00abUn hombre que protege a su familia de los par\u00e1sitos, incluso si ese par\u00e1sito resulta ser su propia madre\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las palabras de Valeria golpearon a Do\u00f1a Carmen m\u00e1s fuerte que cualquier bofetada f\u00edsica. Nadie le hab\u00eda hablado as\u00ed en toda su vida; su t\u00e1ctica de hacerse la v\u00edctima siempre le hab\u00eda funcionado, hasta ese exacto minuto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abQuiero que empaques tus cosas\u00bb, intervino Diego, rompiendo el papel de la cobranza en pedazos. \u00abTe vas de mi casa ahora mismo. Y t\u00fa te vas a encargar de llamar al banco y confesar el fraude, o ser\u00e9 yo quien llame a la polic\u00eda por robo de identidad\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00ab\u00a1No puedes hacerme esto! \u00a1Soy tu madre, soy una anciana indefensa!\u00bb, comenz\u00f3 a llorar Do\u00f1a Carmen, pero sus l\u00e1grimas eran falsas, l\u00e1grimas de un depredador que finalmente hab\u00eda sido acorralado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero ya no hab\u00eda vuelta atr\u00e1s. En menos de veinte minutos, Valeria y Diego empacaron sin delicadeza las prendas, los perfumes baratos y los zapatos de la anciana en bolsas negras de basura.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No le dieron tiempo ni de lavarse la cara. Do\u00f1a Carmen fue escoltada hacia la puerta principal arrastrando sus maletas, a\u00fan con la mascarilla verde seca descam\u00e1ndose sobre su blusa y los ruleros rosados en la cabeza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Justo cuando estaba a punto de cruzar el umbral hacia la calle, Valeria se agach\u00f3, recogi\u00f3 la escoba de la cocina y se la tendi\u00f3 a su suegra con una sonrisa resplandeciente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abNo olvides tu medio de transporte, Carmen\u00bb, le dijo Valeria, gui\u00f1\u00e1ndole un ojo de forma magistral. \u00abEl tr\u00e1fico est\u00e1 pesado a esta hora, mejor vete volando\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La puerta se cerr\u00f3 de un portazo, dejando a la anciana sola en la acera, humillada, expuesta y sin un solo centavo de sus hijos para seguir financiando sus mentiras. Los vecinos que sal\u00edan a comprar el pan dominical se detuvieron a observar la bizarra escena de la mujer verde y la escoba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese domingo, la casa de Diego y Valeria se llen\u00f3 de una paz que no conoc\u00edan desde hac\u00eda casi un a\u00f1o. Limpiaron los platos rotos juntos, prepararon un nuevo desayuno y se sentaron a comer en absoluto silencio, disfrutando de la libertad recuperada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La sangre y la gen\u00e9tica pueden convertir a dos personas en parientes, pero el respeto, la empat\u00eda y la honestidad son los \u00fanicos cimientos que construyen una verdadera familia. Quien utiliza el t\u00edtulo de madre para manipular, robar y destruir el hogar de sus hijos, inevitablemente termina perdiendo su lugar de honor, qued\u00e1ndose sola en la calle con el peso de su propia toxicidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si llegaste hasta aqu\u00ed desde Facebook, seguramente te quedaste riendo a carcajadas y con ganas de aplaudir ante la imagen<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1288,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"colormag_page_container_layout":"default_layout","colormag_page_sidebar_layout":"default_layout","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-1287","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/empleo809.do\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1287","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/empleo809.do\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/empleo809.do\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/empleo809.do\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/empleo809.do\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1287"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/empleo809.do\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1287\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1289,"href":"https:\/\/empleo809.do\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1287\/revisions\/1289"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/empleo809.do\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/1288"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/empleo809.do\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1287"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/empleo809.do\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1287"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/empleo809.do\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1287"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}